"En aquel ambiente embadurnado de silencio, las cortinas mecían su nostalgia al compás de la tarde, y las ventanas de cristal se opacaron."
"Como delfín en el agua, se sumergía una y otra vez en Lía, mar de aguas picadas. Era, para ella, navegante y explorador. Náufrago que, al hundirse, se perdía y se aferraba."
"Las miradas de los recién encontrados se engancharon. Fueron sólo segundos entre los dos. Sin embargo, se trataba de esos segundos forjados con materia de eternidad."
"Se viste otra vez de culpa, se ciñe el pantalón con la soga del remordimiento, se abotona los prejuicios y se calza los temores."
"Eres como el polvo de mi tierra, consigues entrar aunque te cierren puertas y ventanas."
Una historia ficticia, con algunos datos reales, que nace y crece en la ciudad de Torreón.
Situada en el icónico Mercado Alianza, ahí en esa casa que es la gran protagonista, veremos pasar a tres generaciones que, además de vivir en la planta alta de la casa, tienen su negocio en la planta baja.
Bajo el aroma de chiles y especias como comino, pimienta, orégano y canela se va desarrollando esta historia. Desde los abuelos, los hijos y los nietos, más los ayudantes que se volvieron amigos e incluso, familia.
Metódicos en su vivir, hacer y trabajar. Cambiante la historia de generación a generación. La naturaleza humana se nos muestra con sus luces y sombras, con amores y odios, con desprendimientos y envidias, con serenidad y pasiones, así como con la vida y la muerte.
A la par del crecimiento, a través de los años, de la familia protagonista, la ciudad y el país evolucionan pasando por la Revolución Mexicana, el crecimiento industrial, la integración y convivencia con extranjeros que llegaron a establecerse, e hicieron presencia en el entorno diario.
Nos veremos inmersos en alegrías, tragedias, pecados, venganzas, odios, lujuria, emociones, arrepentimientos, sabores, lágrimas y esperanza.
Todo ésto aderezado con una pluma poética y profunda.
Una historia, de la escritora lagunera Elena Palacios, que me sorprendió, y me gustó mucho. La disfruté de principio a fin.

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