domingo, 1 de marzo de 2026

"El día que mi hermana quiso volar..."

"Cuando hay dos mellizos y uno muere, ¿el otro sigue siendo un mellizo o se le llama de otra manera?"

"-A lo mejor el destino es como el futuro, pero sabiendo lo que va a pasar."

"La voz de un niño es la música que susurra el planeta y que el tiempo irá construyendo con el barro de los años, su tercer pulmón."

"Y no es justo, claro que no. Pero nadie nos dice que la vida lo sea. El jeroglífico es la vida, Elio."

"-Volar- dijo-. Eva quería volar."

Una novela dura, triste, reflexiva, íntima.
Unos mellizos tan parecidos físicamente, pero como la noche y el día, y aún así complementándose a la perfección. Una muerte, y la soledad que sofoca, asfixia y paraliza.
Tres narradores diferentes, con voces exactas para sus edades, madurez y la intimidad de sus corazones.

Con una narrativa hermosa, iremos adentrándonos en la trama... una trama que habla de la dinámica familiar, de la muerte, el duelo, los abusos y el acoso escolar, el equilibrio emocional; y prende focos rojos a las expectativas tan altas y sin fallas que se ponen en los hijos a sus cortas edades, sobrepasándolos por no saber cómo manejarlas.
Lo desgarrador del vacío tan repentino, el temor de no poder seguir, y el miedo a no obtener un perdón que se necesita, pero no se cree merecer.

De forma precisa, respetuoso y profesional, Alejandro Palomas, nos cuenta una historia triste, que duele y conmueve. Profunda, pero clara, sensible, íntima, y que hacia los capítulos finales
nos hace desbocar el corazón. Donde a pesar del vacío, la pérdida y el dolor... existe el abrazo sanador, y se vislumbra esa luz esperanzadora al final del camino.

¡Excelente novela! 






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