"No se podía decir que sus siete años de matrimonio hubieran sido una aventura trepidante, pero con su muerte había descubierto la verdadera magnitud de su amor por ella."
"Mientras subía la cuesta con Miyako, Asai empezó a preguntarse qué hacía Eiko en aquella calle el día que murió."
"Una coincidencia como aquella, además de ser sorprendente, reforzaba la afinidad entre dos personas."
"Un torbellino de pensamientos destructivos giraba en su mente, y sentía la apremiante necesidad de gritar. Sufría síntomas claros de neurosis."
En pleno viaje de trabajo en la ciudad de Kobe, Tsuneo Asai, recibe la funesta noticia del fallecimiento repentino de su joven esposa en un barrio residencial de Japón, muy lejano a su hogar. ¿Qué hacía Eiko allí, en esa zona tan distante, lujosa, y con varios hoteles de citas?
A partir de ese momento empieza una cadena de sucesos; sospechas, dudas, elucubraciones, teorías que desencadenarán en una investigación obsesiva que va envolviendo al viudo, Asai, en una espiral cada vez más grande, y compleja, para salir de ella.
No existen muchos diálogos, la mayor parte se centra en el sentir y pensar de Asai, pero aún así, es una novela que te atrapa, que no te suelta, y que te hace especular en gran parte de la historia.
También se ilustra, de excelente manera, el papel que las normas y obligaciones sociales, y laborales, desempeñan en la vida cotidiana, en un país tan sobrio y metódico.
Trama perfecta, tiempos exactos, y sucesos hilvanados de modo impecable.
Un thriller japonés que empieza con calma y lentitud, y poco a poco va ganando fuerza y tensión, hasta que un giro inesperado, inesperadísimo, lo cambia todo.
¡Muy buena! ¡Me ha gustado mucho!

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