domingo, 4 de agosto de 2019

"La Piel no olvida"... porque el verdadero amor se queda tatuado.


"Sus ojos fueron mi guía. No vi a nada ni a nadie. Sólo puse mi vista en él, que con esa mirada enamorada y esa media sonrisa de su boca fue una especie de imán que me atrajo en cada paso. Era un trayecto breve, pero para mí fue eterno. Recordé las peleas, las indirectas, las traiciones, los rencores, la pasión desenfrenada y esta nueva manera de amar que descubrimos. Una manera más calma, más sincera, más sólida.
Cuando al llegar me tomó la mano supe que allí, entre sus dedos, quería quedar entrelazada para siempre".

Un amor que socialmente no era permitido, ni se podía concebir... nació. Y nació a través de una mirada, de la curva de una dulce sonrisa y del suave sonido de una risa espontánea y contagiosa.

Dimas y Magdalena se conocieron en el año 1915,- años anteriores a que se desatara una lucha candente en la Argentina-, y nada volvió a ser lo mismo en sus vidas.
Y a pesar de sus sentimientos, deseos, pasión desenfrenada y los planes soñados... el temor, las malas decisiones, el miedo a lo desconocido y un patriarcado fuerte y dominante, terminó con las ilusiones de amor eterno de la pareja y en cierta manera con la vida de ambos.
Un sistema patriarcal que sesgaba anhelos, deseos y sueños. Que solamente permitía la voluntad de los hombres, y las mujeres no tenían voto para decidir a quién querer, lo que deseaban hacer o qué anhelaban "ser" en sus vidas, más allá de amas de casa y adornos que sus maridos podían presumir en alguna cena o evento de sociedad.


De 1918 a 1921, los destinos de Lena y Dimas se vuelven a cruzar en medio de los levantamientos y revueltas de los obreros de los pueblos de La Forestal. Esos hombres trabajadores que solamente peleaban por jornadas laborales justas, mejora en los sueldos, y recibir como pago billetes y no "vales" que no servían para enviar a sus familias.

Una guerra que enfrentó a los obreros con sus patrones, y terminó en una masacre que tiñó de sangre la historia argentina.
Una lucha que no habría tenido razón de ser si los patrones hubiesen sido justos y humanos con esos hombres que día a día se partían el alma por trabajarles con ahínco y entrega, y que solo esperaban recibir a cambio lo que merecían por ley y por humanidad.

Con el paso de los años, Magdalena y Lucrecia, amigas desde aquel 1915 que las marcó, sacaron adelante su casta y defendieron su género por sobre leyes y decisiones tomadas, haciendo lo que sus corazones clamaban por realizar, y aunque "a escondidas" trabajando en puestos que inmiscuían la política,  y las injusticias suscitadas en esa época.

Y esta intensa y hermosa historia nos habla de eso de manera coral. No solo de esos grandes amores que sobreviven tiempo, distancia y errores, sino de mujeres bravías que rompieron con los moldes establecidos y vencieron los estereotipos marcados por los hombres. Pero también de hombres comprometidos que lucharon por sus ideales desde la trinchera que les tocaba, para vivir en un mejor presente y dejar un futuro más prometedor a futuras generaciones.

Lena y Dimas se amaron en un tiempo convulso y castrante, logrando sobreponerse al fin de su relación, y emergiendo con la fuerza de los sentimientos que son verdad, que gritan amor por cualquier costado, y que llegan para quedarse. Que se tatúan en el alma y se graban a fuego en la piel, porque... "la piel no olvida".

Con lágrimas emocionadas terminé esta bellísima historia, con otras paralelas que la engrandecen aún más.
Dimas, Magdalena, Lucrecia, Santiago, Teseo, Mary Jeanne, Luis... personajes intensos, de esos que también se quedan por siempre en el corazón.

¡Gracias querida Fernanda Pérez por esta bellísima historia! 
La recomiendo totalmente, como todo lo que escribe esta querida escritora cordobesa.♥



martes, 23 de julio de 2019

"Lo único que importa"... para vivir y ser.

"Somos la suma de nuestras elecciones, pero también de nuestras no-elecciones. Es preciso asumir, y lamentarse no cambia el pasado. En cambio, enturbia el presente."

Una enfermera, un bombero y un terrible accidente. Un accidente que provoca una ola de emociones que cambian el presente de los involucrados.
Así es como empieza esta dramática historia, que pese a los temas abordados se disfruta inmensamente, por lo real y conmovedor de su desarrollo.

Juliette y Roméo (nombres muy shakesperianosse conocen debido a una situación de desgracia, y es a partir de ese momento que sus historias estarán cruzadas en el camino de sus vidas.
Ambos cargando en sus espaldas un bagaje doloroso, con historias de abandono, maltrato, familias disfuncionales, inseguridades y miedo... y es así que encuentran en el otro la mano amiga, el corazón esperanzado, la mirada siempre atenta, el cariño continuamente presente, ese que en su pasado inmediato les había faltado.

Juliette es una dulce y cariñosa enfermera con sus pacientes. Empática con sus dolores, sufrimientos y miedos... pero fuera de ese mundo, en su casa, su vida es otra cosa: Oscura, agobiante, violenta, agresiva. Lleva un hueco en el alma y no lo ha podido llenar... por eso, aguanta y no claudica. Duele su falta de amor propio, justificando maltratos, insultos y humillaciones, hasta que llegado un "punto cero", cae en cuenta de la realidad que está viviendo, y ya nada podrá justificar lo injustificable. ¡Nada!

Roméo con 25 años, también ha llevado una vida difícil. Con padres disfuncionales, tuvo que crecer de golpe para hacerse cargo de su hermanita. No la ha tenido fácil porque ella está viviendo una rebeldía adolescente, en donde busca figurar y ser querida, por esa falta de amor que ha tenido que vivir desde niña. 


Dos personas comunes, sin ningún estereotipo marcado. Con defectos, virtudes, errores, imperfecciones... pero también con esperanza, con motivaciones y nuevos alientos para buscar una segunda oportunidad.

Junto a ellos, una pareja de ancianos acompañará sin intervenir, respetando y tratando de ser faro, sin querer dirigir. Malou, la abuela de Juliette en especial, es esa mano que siempre está para cuando se necesite sostener o apretar, sin  abrumar.

Hay momentos que te cimbran, que duelen en carne propia, pero aún así, es una historia esperanzadora. Cálida y reconfortante, aunque por momentos hiera como un filoso puñal.
Que nos muestra que caer no es fracasar, sino la pauta para levantarte, seguir y si es necesario cambiar el camino.

Con una forma de narrar sencilla, clara y directa, la escritora, Agnès Ledig , nos transmite todas las emociones vividas por sus personajes. Desde la ternura, la emoción, el amor, la esperanza, así como la angustia, desesperación y el dolor en todas sus ramificaciones.

Nos hace reflexionar sobre lo que realmente importa en esta vida, y que no se puede respetar a los demás si no hay primero el respeto por uno mismo: "Una sola palabra reaparecía sin cesar: respeto. Ella me decía que, en todas las decisiones de la vida, debíamos actuar respetándonos a nosotros mismos y que, cuando ese respeto se hallaba en peligro, era preciso hacer lo imposible para salvaguardarlo".

¡Me gustó muchísimo esta historia y la recomiendo totalmente! 











lunes, 15 de julio de 2019

"Lo que arriesgué por ti"... Y las posibilidades de perder.


"-Dime que me quieres así, Antje.

Lo quería. Odiaba la sensación de vacío cuando la abandonaba.
-Te quiero así. Te quiero".

Dmitry Záitsev es un personaje oscuro, lo pudimos constatar en "Nadina o la atracción del vacío". 
Un hombre con más sombras que luces, -a pesar del "charme" que exuda-, debido a ciertas circunstancias que lo obligaron por las malas decisiones tomadas... o por ese pasado duro y doloroso que conoceremos mejor en esta historia.

Ha tenido que dejar París y su "glamour", la vida de lujos y derroche a la que se había acostumbrado, sus negocios, su dinero...y a Nadina.
Ahora vive en Berlín, y su cabeza tiene precio. Si no fuera por los Servicios de Inteligencia franceses, estaría refundido en una prisión purgando una larga condena.
Pero en Alemania tendrá que seguir haciendo el trabajo sucio, ese que nadie desea hacer, para no ensuciarse las manos, y el alma. Ese que aunque lo pudra, hará para poder largarse de Berlín, y recuperar sus cuentas congeladas.
Su estancia en esa ciudad se ha convertido en una tortura bajo las órdenes de Antje Heller. Su forma de trabajar coarta la libertad a la que Dima está acostumbrado, él no pedía permiso para nada, actuaba conforme al calor de sus vísceras, y ahora "choca" continuamente con su equipo de trabajo.

Ella es imperturbable. Seria, controladora y controlada, con todo bajo el as de su manga.  Fuerte, determinada, valiente... pero a pesar de todo, con miedo
Ha sobresalido en un mundo de hombres, demostrando su valía con su temple y decisión.
Ha luchado mucho por estar en ese puesto y no piensa perderlo por nada, menos por alguien como Dmitry. Pero Dima la atrae. Se atraen. De una manera peligrosa, oscura... y tremendamente sexual. Y cuando el corazón se ve inmiscuido, se vuelve aún más arriesgado por los secretos que se esconden y que bullen  por salir a la luz. Ella, quien puede acabar con él en un segundo, es quien le da aliento para levantarse cada día.

Bajo un marco político-policial actual, con temas del diario vivir como la venta clandestina de armas, atentados, droga, prostitución, guerras político-religiosas, terrorismo islámico, servicios secretos rusos, Dima y Antje, nos llevan a vivir en una caída vertiginosa llena de adrenalina. Y con un Berlín tan majestuosamente presentado, que es innegable el amor de la autora por esta ciudad. Recorremos sus calles, los lugares nombrados, e incluso sentimos el frío que corre libremente curtiendo la piel de los transeúntes, y también se nos eriza el interior por el temor circundante al doblar cualquier esquina.

Quizá las actividades a las que dedican no son morales, ni correctas, y menos están bajo la ley, pero hay cosas que unos deben hacer por buscar la paz y el equilibrio del mundo.

Y cuando por miedo a lo desconocido no se confía a plenitud... siempre hay un "pero" que puede conflictuarlo  todo, y el peligro latente puede acabar con sus vidas.

Dmitry, ahora como protagonista de su propia historia, nos presenta una vida difícil, pero esperanzadora. Dura, pero que con una sola mirada de sus ojos, ablanda el alma. Arriesgada, impulsiva... y con una luz que empieza a iluminar un camino de oscuridad y soledad. Una luz que lleva nombre: Antje.

Una novela diferente. Sin ser el típico protagonista. Con lastres que lleva cargando en sus espaldas. Narrada de manera clara, sencilla y totalmente atrapante.

Y con un epílogo especial, conmovedor, necesario para cerrar círculos, y vivir cada quien sus vidas.

¡Amé esta historia! Tan oscura por momentos, pero a la vez, llena de esperanza y de amor.

Marisa Sicilia es garantía. Apuesto una y mil veces por ella. Cada una de sus historias son especiales, de esas que se te quedan clavadas en el corazón.

¡¡Gracias Marisa querida por Dima y Antje!! ♥







jueves, 27 de junio de 2019

"Querida señora Bird"... Encantadora en su sencillez.

"El día en que dejemos de preocuparnos o de mostrar humanidad será el día en que nos rindamos. Así que no se preocupe si tiene ganas de llorar. Puede que no lo vea, pero es posible que se haya esforzado demasiado en ser valiente. No tenga reparos en hablarlo con sus amigos. No es antipatriótico contarle sus penas a una amiga íntima, y puede que descubran que pueden ayudarse la una a la otra". 

Corriendo el año de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, y en un Londres muy dañado por lo bombardeos nazis de manera inmisericorde, Emmeline Lake, Emmy, brinda sus servicios como operadora telefónica de los Bomberos auxiliares, y trabaja como secretaria en un despacho de abogados. Un día glorioso para ella, descubre un anuncio para trabajar en el "London Evening Chronicle", y sus sueños de ser corresponsal de guerra vuelven de nueva cuenta a hacerle latir el corazón. Su querida amiga Bunty la anima a seguir lo que tanto anhela su alma.

Cuando quiere darse cuenta, trabaja en "La amiga de la mujer", revista,- que no pasaba por sus mejores momentos-, dedicada -especialmente- a las mujeres, donde es la mecanógrafa de los artículos que saldrán editados en los próximos números, bajo el mando de su jefa, la estricta Henrietta Bird.

Bajo un riguroso esquema de selección, Emmy deberá escoger las cartas de las lectoras a las que la señora Bird, sí podrá responder sin ningún problema... pero, es que había tantas mujeres necesitadas de que alguien las leyera, las escuchara y les dieran una solución o una palabra de aliento, que Emmy sufre por cada una de las no contestadas, y quiere encontrar un camino para que muchas más tengan una respuesta. Y es que en una carta, puede existir tal riqueza, o ayuda salvadora, sin siquiera darnos cuenta. 

Por otra parte, y a pesar de la guerra, la gente tenía que seguir viviendo. Levantarse cada mañana, arreglarse, y poner su mejor sonrisa para de esta manera, hacer más llevadera la vida en tiempos de caos. Mientras los hombres eran llamados a combatir al frente, las mujeres debían seguir trabajando y haciéndose cargo de sus hogares y sus hijos. Un trabajo muchas veces no reconocido, pero de vital importancia para no perder el eje y tener un para qué a tantos cuestionamientos. 

De manera sencilla y simpática se reconoce la importancia invaluable de la amistad. Esa amistad de años, de siempre. De los buenos y malos momentos que a veces acontecen. La amistad de risas, pero también de llantos. De sueños y miles de frustraciones. De enojos y de perdones. De libertad y complicidad. Pero también abraza a las nuevas amistades, esas que por el trabajo surgen de pronto, y hacen bien, mucho bien.

Una historia sencilla pero profunda, que teniendo como fondo a un Londres destruído por los ataques nazis, nos hace ver la valentía y entereza de todas esas personas que en lugar de rendirse y sufrir por la destrucción y las pérdidas constantes, se entregaban diariamente a sus trabajos, -poniéndoles un extra de pasión-, y a sus servicios voluntarios hacia La Patria, desde la trinchera elegida por cada uno.

Con momentos dramáticos que hacen que los ojos se llenen de lágrimas y más de un sollozo se escape de nuestro pecho.
Y con personajes secundarios ricos en matices, entrañables y totalmente "queribles". Imposible no adorar al señor Collins o a Bill. A Charles, Kathleen o Thelma, o  sentir esa animadversión hacia la parca, exigente y poco amigable de Henrietta.

Emmy y Bunty nos manifiestan con hechos a lo largo de la historia, el poder maravilloso y sanador de la amistad.

Primer libro de la escritora A.J. Pearce, que de manera sencilla y fácil, nos lleva a vivir una hermosa historia de esas que rápidamente se te instalan en el corazón.
¡Lo recomiendo mucho! 





martes, 11 de junio de 2019

"El último aullido"... El definitivo.

"El lobo que anida en tu interior habla del coraje de una mujer que enfrentó la adversidad y aprendió de ella. Que no se dejó someter, que luchó con honor y desplegó lealtad. Que nunca se rindió por muy cruenta que fuera la batalla. El espíritu del lobo es una luz guía, y sé que me guiará hasta ti".

Asentados en Tønsberg, Freya y Gunnar viven sus vidas tranquilos al lado de su pequeño Khaled. Diez años juntos han logrado una estabilidad como familia, y viviendo su amor con la misma, o aumentada, pasión que desde el principio los hizo vibrar como un terremoto.

Pero cuando Victoria, Freya, recibe un correo electrónico de sus antiguos compañeros de trabajo, sus cimientos de movilizan y ella siente que el destino es quien la llama de nueva cuenta a Toledo, al génesis de todo. Específicamente a Algeciras, donde la necesitan para la recuperación y restauración de un yacimiento arqueológico. Han encontrado un drakkar vikingo en una de las pozas del río de La Miel.
Pero para Gunnar, es un mazazo que el pasado le dá a su presente. Sabía que ese momento habría de llegar aunque hubiera tardado tanto tiempo.

Efectivamente el destino los estaba llamando, y es por eso que teme más allá de lo dicho o demostrado.

Estando en Toledo, Victoria empieza a sentir cosas y a tener visiones tremendamente reales, por lo que Gunnar decide contarle por teléfono la parte que a él le corresponde de esa historia, la que ambos vivieron pero sólo él recuerda... el resto, será tarea de Freya recordarlo.

Y el viaje trepidante al pasado comienza aquí. Retrocediendo por medio de "flashbacks" a Tulaytulah en el año 858 d.C, a la España convulsionada de "Los Tres nombres del lobo", por confluir en ella tres culturas tan grandes e importantes como la cristiana, la judía y la musulmana, y así poder entender y resolver cuestiones que habían quedado olvidadas e inconclusas.

Volvemos a ver y a sentir a gente conocida y muy amada: Sigurd, Hiram, Thorfinn y Jorund. Nos reencontramos con doña Elvira, con Valdis, y con Helga. 

Vivimos aventuras épicas, enfrentamos a emires y ejércitos, batallas sangrientas querrán devorarnos. Nos vemos sumergidos entre rencores, envidias, odios pasionales, secretos y traiciones.
De la mano de Freya y Gunnar y sus fieles amigos nos adentramos en una historia alucinante. Con altas y bajas, con dolores profundos, con vueltas a la historia que no habíamos previsto. Con incógnitas y sorpresas, pero también con un amor inconmensurable, que atravesando siglos, traiciones, maldad, venganza y odios, que desafiando al tiempo y al espacio, se mantiene íntegro, robustecido e indisoluble a pesar de todo, de todos y de tanto.

Con un marco histórico interesantísimo y notablemente narrado y detallado por su autora. Con esa pluma excelsa con que nos ha regalado desde siempre, pero al mismo tiempo, con un crecimiento avasallador como escritora.
No se podría haber pedido más para el cierre de esta aventura convulsa de la loba y su león.

No puedo más que agradecerte Lola por haberte lanzando al vacío con este lobo, y dejar atrás esa cueva que te ocultaba.  Porque al haber escrito esta historia, y todas las que le han seguido es que  llegaste a mi vida, a mi mundo, a mi círculo, y de ahí, ya no sales jamás.
¡Te admiro, y te adoro con todo mi !
#SiempreATuLado mi Alfa. 




jueves, 16 de mayo de 2019

"Volver a mi" para volver a ser.

"El desafío es entender que la vida pasa y el tiempo no pide permiso. Por eso, ser feliz es una misión ineludible para evitar olvidarse de una misma , inmersa en la repetida decisión de dar prioridad a todo y a todos. 
A veces, hay que irse. Saber leer la brújula del alma y animarse a conocer el destino que espera en algún lugar por la mujer que somos. Las preguntas son ¿dónde? y ¿cuándo?".

Gina es una mujer real. Común. Como tú o como yo. Con 45 años y una vida hecha.
Ella lo tiene todo, pero se siente perdida, vacía, bloqueada. Lo tiene todo, y no es feliz.

Ha cumplido todos los diferentes roles que se le pusieron en el camino: esposa, madre, hija, amiga, trabajadora, asistente del hogar, chef, enfermera y consejera, por mencionar algunos, y en alguna parte de ese sinuoso camino, quizá "sencillo" para muchos, se perdió, se desdibujó... y no se pudo encontrar.

Un día despierta dispuesta a tomar las riendas de su vida, y empezar un nuevo andar. Un camino donde ella sea la prioridad. Donde pueda mirarse de frente, reconocerse, gustarse, amarse y valorarse. Donde pueda volver a ella misma, con la valía y el poder para expandir su alma.

Bajo la tranquilidad de saber que hace lo correcto, toma decisiones definitivas, y realiza el viaje de su vida. ¡Vuelve a ella!

En el transcurso de ese viaje, pasan cosas pues la vida sigue... y en una hermosa historia coral, como es el sello de la querida escritora, conoceremos las historias de otras mujeres que de una u otra manera están ligadas a Gina, y que desde sus trincheras y con las vueltas de la vida, vuelven a ellas cuando se dan cuenta que priorizarse y amar, no es egoísmo, y siempre será la respuesta a cualquier pregunta.

En la historia, como en la vida, también hay hombres. Reales, humanos, con sus pros y sus contras. No hay villanos, no son malos. Algunos con errores garrafales que no tienen cabida de perdón. Otros que "olvidando hacer", es que erraron y perdieron. Otros buenos y encantadores. Algunos muy especiales. Pero todos y cada uno, son la piedra o el trampolín, para que esas mujeres tomen algunas decisiones trascendentales en sus vidas.

De Colombia al bullicioso Nueva York, para llegar a la medieval y encantadora Brujas, y de ahí volver a América al místico Cuzco, obviamente con el majestuoso Machu Picchu incluído. Un viaje donde "Volver a mí", es más que una necesidad o una consigna. Es la esencia para encontrarse y seguir "viviendo", no sólo existiendo. 

Hijas, hermanas, amigas. Jefas y empleadas. Creativas, silenciosas, ruidosas. Con música o silencios. Jóvenes, maduras. Reales, de carne y hueso. Mujeres que de una u otra manera, de forma sencilla o creando caos, toman las riendas de sus vidas, y deciden "Volver a ellas", porque "...vivir es una misión ineludible", y ser felices, es una decisión propia en el aquí y el ahora.

Una hermosa historia contemporánea que mueve los cimientos y te pone de frente a mil cuestionamientos. De la manera poética que siempre nos presenta Laura G. Miranda, nos permite hacer una introspección en nosotras mismas, y decidir si el "Volver a mí" puede esperar o es urgente.

¡Gracias infinitas querida amiga por esta bellísima historia!
Por hacer que pensemos, sintamos, amemos y seamos prioridad en nuestras vidas.
¡Gracias porque con tu "Volver a mí", pude volver a ti y a mi amada Argentina!
¡Recomendada ciento por ciento! ♥











domingo, 21 de abril de 2019

"Dime, ¿quién es como Dios?... el resurgir de "La diosa guerrera".

"La seriedad volvió a endurecerle la mirada y las facciones, pero no era desprecio por sí misma lo que trasuntaban sus ojos celestes, al contrario, por primera vez se contemplaba con orgullo y paz. Parecía que la reconciliación consigo misma había comenzado".

Mariyana Huseinovic, como tal, ya no existe. 
Su nombre sí, su pasado también.
Algunos la seguirán llamando así por costumbre, pero Mariyana, murió.
Murió en Sarajevo, en La Guerra de los Balcanes, en Rogatica durante su cautiverio.

"La Diana" resurgió de las cenizas como el ave fénix. Dura, impenetrable, intocable. Férrea, como el más fuerte de los aceros. Imposibilitada para amar y ser amada. Así es como la conocimos en "Caballo de Fuego".
Al paso de los años, "La diosa guerrera" mostró su valía, su temple y  ese inmenso amor hacia su salvador y sanador, el hombre que le insufló "vida": Lazar Kovać, superando así su pasado, sus heridas de la guerra, las violaciones y vejaciones, su" afenfosfobia".
Encontró en Lazar a su par, a "su alma gemela", a esa persona que siempre está, que no juzga, que impulsa y acompaña, que la deja "ser" y "crecer" como mujer y ser humano. Que confía en ella como en nadie. Que transformó sus miedos en confianza... porque él, también es una víctima, ha sufrido y ha sido abusado.

Después de superar una persecución de locura por Sutjeska junto a Lazar, Darko, su "moje blago", y las mujeres víctimas del tráfico humano. Después de sufrir lo indecible por su amor, y esperar en vela la operación de Lazar... la vida le sonríe de nuevo.

Su vida está prácticamente completa en todos los ámbitos... pero le sigue faltando la mitad de su corazón. Esa mitad que abandonó en Rogatica, y que ahora, le hace sangrar el alma.
Pero sabe que junto a Lazar, su familia y amigos, ahora es más fuerte, más poderosa.

Le queda enfrentar a un dragón, al invencible y todopoderoso. A ese quien se creía un dios, y así se lo hacía sentir. Pero ella ya no es Mariyana, ahora es esa "diosa guerrera", más sensible, sí,  por todo el amor que ahora puede sentir, vivir y compartir, pero mucho más fuerte que nunca, porque ese mismo amor la hace sentir que todo lo puede.

Con una documentación extensa y meticulosa, Flor Bonelli nos hace conocer no sólo los horrores cometidos en Sarajevo durante la guerra, sino las consecuencias posteriores a la misma. Y nos lleva por el mundo sórdido y de podredumbre que habita en las altas esferas del poder político, la trata de personas, el abuso sexual y la manipulación genética.

En esta segunda parte el erotismo entre la Diana y Lazar aumenta de manera considerable. Ya no son solamente miradas llenas de deseo, o frases y besos subyugantes... hay entrega total, sin miedos, sin límites, sin vergüenzas ni falsos pudores, sin obstáculos, ni medidas.
Un erotismo detallado, sin censuras, sin recato, al puro estilo que Bonelli nos tiene acostumbradas.

Me gustó sobremanera La Diana: la guerrera dura, fuerte, implacable. Esa que no tiene miedo de apuntar un arma y disparar sin que le tiemble la mano... pero amé a la Diana enamorada, muy melosa por momentos. La Diana mujer, La Diana madre, la Diana amiga. Me gustó la Diana que se permitió sentir, ser y vivir, a pesar de sus miedos, su pasado, su lastre y sus dragones... 
Siempre bajo el amparo protector de San Miguel Arcángel, y su ángel guerrero que siempre vería por ella.

Mención aparte fue la alegría inconmensurable de encontrarme con personajes TAN amados desde Caballo de Fuego. Ver de nueva cuenta a Eliah Al-Saud, con más momentos especiales que en "Aquí hay dragones", es un sentimiento que no puedo expresar en su totalidad, pero que hizo que mi corazón latiera de manera galopante.


Emociona el ver que Diana, finalmente, puede abrazar a su gente amada. Que por medio del contacto de sus manos, puede demostrar el cariño inmenso que siente por ellos.

Y ese dragón oscuro, Vuk, el vojvoda que tanto odiamos, que tantos malos sentimientos nos ha causado desde que lo conocemos... al que deseábamos ver sufrir y morir de la peor manera, tiene sus momentos de redención al amar a su hija de la manera que lo hace y de cuidarla y dar todo por ella, sin límite, ni medida. No se le ama, no, pero el odio se amortigua de cierta forma.

Es una historia que va "in crescendo", con momentos que realmente me dejaron sin aliento, otros que me hicieron lagrimear, algunos más de mucha risa, y también mucha, muchísima emoción.

Darko y Larysa, le dan el toque tierno y especial a esta historia. Es imposible no amarlos, ni sensibilizarse con su manera de afrontar la vida con sus ojos de niños, que no ven la maldad a pesar que la han tenido al alcance de una mano. Sus diálogos y su entendimiento de las cosas, sin preguntar de más, ni juzgar situaciones... es sencillamente adorable.

¿Valió la pena? Totalmente, sin ápice de duda alguna. Superó todas mis expectativas. Viví la historia a "flor de piel", la entendí, la sentí y la amé. Tanto así que al terminarla, tuve que releerla porque no podía hacerme a la idea de estar sin "ellos" rondando mi mundo.

Y como siempre digo después de leer un Bonelli...
¡¡Flor Bonelli... gracias por existir! ♥