miércoles, 27 de mayo de 2020

"Despiértame cuando acabe septiembre"...

"No hay nada peor que recordar lo que se prefiere olvidar."

Amparo es una mujer que está cumpliendo 55 años, con una vida tranquila entre cuatro paredes de una barraca familiar en La Albufera de Valencia. La llaman "la sueca" porque nació en ese país, aunque sus padres son españoles. Y en el país nórdico es conocida como "la española". Nunca encontró su lugar en el mundo hasta que volvió a la barraca de sus abuelos.

Un año atrás su marido, Antonio, despareció. Se encontró su barca, con manchas de sangre, en las aguas de la laguna, pero nunca apareció su cuerpo. Ella está segura que murió, pero en el pueblo "se cuchichean" otras cosas. 

El día de su cumpleaños 55, por la noche, recibe un mensaje de texto de su hijo Toñete, quien se había ido a trabajar a Inglaterra, pidiéndole auxilio. Ella entra en una incontrolable desesperación que la hace arreglar todo en un par de días y así viajar y poder ayudar a su hijo.
Ella, quien pocas veces se había animado a salir de su pueblo, no lo duda, no permitirá que nadie más de su familia la abandone.

Y es poner un pie en Inglaterra para empezar toda una aventura que no dará tregua. Descubrirá que su marido puede estar vivo, y además, puede estar involucrado en la muerte de Amparo... sí, otra Amparo. Y Toñete sigue sin aparecer. 

Amparo, en primera persona, nos demostrará la fuerza y entereza de una mujer para encontrar a su hijo. Cómo de la noche a la mañana se convierte en detective por accidente.
Un viaje desesperado donde nada es lo que parece, y donde se empieza a dudar de todos, menos de ella misma y de su hijo.

Con el paso de la historia, no sólo nos iremos involucrando  en la búsqueda por encontrar a Toñete, sino en los eventos oscuros que tiñen toda la novela, y que Amparo se decide obstinadamente por encontrar la verdad de todo, y esa verdad, es muchas veces más dolorosa que mantener "los secretos" encerrados o en la oscuridad de un pasado turbio, que tarde o temprano tira por salir a la luz.

Una heroína, con todos los tintes de antiheroína, pero que por amor a su hijo, enfrentó todo y a todos para encontrar su paradero, y desvelar el secreto oscuro de unas fotografías que nunca se deberían haber tomado.

Con una prosa sencilla, pero cuidada. Detallando ambientaciones, sentimientos y sensaciones de una forma clara, y profunda, pues se llegan a sentir.
Una historia con giros vertiginosos, que atrapan desde el principio y hace que se devoren las páginas. Un thriller que parece sencillo en un principio, pero que esconde secretos muy turbios.

Primera vez que leo a la escritora española Mónica Rouanet, y seguramente que no será la última. 
¡Me gustó mucho, y por eso la recomiendo! 






martes, 21 de abril de 2020

"Alma Armenia"... reconstruyendo su propia historia.

"Aunque apenas pudiera sentir con la yema de los dedos la fuerza de cada cabello que pugnaba por salir, seguía siendo Alma. Más que nunca Alma. Tomó la pashmina azafrán y la envolvió alrededor de su cabeza. Si las paredes anchas y la muralla de piedra ocre de Tatev resplandecía desde el siglo IX con el atardecer, ella también debía poder resplandecer".

Alma Parsehyan, una hermosa mujer de origen armenio. Inteligente, independiente y con un trabajo que le gusta y la apasiona; es periodista del "Boston Times". Y es ahí donde conoce a Lucciano Conti, compañero de redacción e hijo de uno de los dueños.
La atracción entre ellos es inmediata, incendiaria, incontrolable, pese a que Alma es mayor que él. Su relación empieza a ser íntima, especial, profunda... no obstante que él no es un hombre libre.

Cuando hay un quiebre en su vida, cuando las cosas pareciera que se desmoronan, aparece Hrant, y ese deseo largamente acariciado de viajar a Armenia se hace una realidad tangible. 
Y en un viaje lleno de colores, de sabores y olores, de tradiciones, de comidas, de pasado, iremos conociendo junto a ella la tierra de sus abuelos, ese dolor arraigado con el que vivieron, esa gesta armenia que llevan con lágrimas, pero que los hace más fuertes. 
Alma descubrirá a su familia, sus orígenes, y se irá conociendo y reconociéndose en su "yo" más íntimo, más profundo, más real.
Aprenderá de la historia que la circunda, de hechos que lleva tatuados aunque no los vea. De momentos y situaciones que finalmente entenderá y aquilatará.

Se dará nuevas oportunidades. Vivirá lo que su interior le dicte, sin juzgar, sin castigarse.
Abrirá su corazón al futuro próximo...

Pero la aventura no acaba aquí, y aunque pareciera que solamente es una novela de amor con algunos tintes de historia armenia, de pronto hay un vuelco impresionante en la historia. Una sacudida que convulsiona al lector, que hace que por momentos el aire falte y los ojos se nublen. En una vorágine de sentimientos y sensaciones, nos veremos arrastrados en una trama política agitada, con tintes por momentos policiacos. Con una descripción tan clara, tan precisa, tan real, que se hace una exposición cinematográfica de los que vamos leyendo. 
Un ir y venir en un texto que angustia, que oprime la garganta y que pone de nervios.
Con una claridad apabullante. Con emociones a flor de piel. Con movimientos tan precisos e inteligentes, como si se tratara de un juego de ajedrez, sí, ese que tanto amaba Alma y que jamás imaginó que le sería de tanta ayuda.

Y con un final tan real, tan inteligente, tan impensando... pero necesario.

¡Qué ganas inmensas tenía de leer esta historia! 
Unas ganas que aparecieron en la Feria del Libro de Buenos Aires de 2019, cuando pude conocer a su escritora Magda Tagtachian, y la pude escuchar, y sentí la pasión con la que habla, y el compromiso tan fuerte por mantener vivo el recuerdo del genocidio armenio. Una mujer que exuda inteligencia, y que ahora con éste, su segundo libro, se supera a sí misma con una historia tan completa, tan pasional, tan sentida, tan real.

¡La amé! De principio a fin. Y la recomiendo totalmente, porque ha sido una delicia perderme entre cada página. 






miércoles, 8 de abril de 2020

"El Jardín del Mar"... su “Morska Gradina”.


"Quizá ésa es, de alguna manera, la ventaja que ofrece la inocencia infantil, la naïveté de la niñez. Quizá el no tener plena conciencia de la gravedad de lo que vivíamos me permitió ser feliz".

Cuando Alberto era un niño de 6 años, de la noche a la mañana, se tuvo que hacer cargo de su familia y transformarse en el hombre de la casa. Los nazis arrebataron del hogar a Efraim, su padre, llevándoselo a un campo de trabajos forzados.

Y siendo un niño de seis años aprendió a comer poco, o a no hacerlo. A ser el bastión en que Sofía, su madre, se apoyaba cuando el miedo la paralizaba. A cuidar a Salomón, su hermano, tal como se lo prometió a su padre.

En un abrir y cerrar de ojos la vida les cambió de golpe. Miles de dudas y de miedos los embargaban. No sabían si volverían a ser 4. Se animaron a ser fuertes, a confiar, a creer que todo pasaría… pero corría el tiempo, y no pasaba.

La Segunda Guerra Mundial los atrapó, los engulló, los minimizó.
Su único pecado… ser judíos en Bulgaria. A pesar de que el maravilloso pueblo búlgaro y la Iglesia Cristiana Ortodoxa, los defendió con tenacidad y firmeza
Aún así, su mundo se transformó.

Se quedaron vacíos ante la soledad que era no tener con ellos a Efraim.
Se volvieron temerosos sin la presencia férrea y el brazo poderoso que siempre los
había defendido.
La tristeza brotó, ante la falta de risas, que fueron desapareciendo de a poco.
Con hambre perenne por el racionamiento macabro que dejaba estremeciendo sus
entrañas.

Se transformaron en errantes de un momento a otro. Teniendo que dejar su hogar, su Varna tan amada, sus pertenencias preciadas, quizá no por el valor, sino por lo que representaban. Dejando la casa que tanto amaban y donde se sentían seguros y arropados. Diciendo adiós desde el alma a su “Morska Gradina”, y llevándose solamente una maleta por persona.

Pero a pesar del dolor, de la incertidumbre y del miedo… la fe seguía intacta. Y eso fue lo que les permitió seguir allá donde sus pasos los llevaron, y a Efraim, sobrevivir aquel calvario de trabajo, enfermedad y muerte.

Y fue la fuerza del amor la que los mantuvo, la que los contuvo y la que les permitió seguir cuando parecía que ya no había aliento, cuando se sentían desfallecer, cuando el miedo los dejaba inmovilizados.

Fue el amor el que les permitió volver a estar, volver a ser, a hacer, a crecer, a soñar y a seguir viviendo.

Fue el amor el motor que los incitó a borrar el pasado para poder andar hacia un nuevo futuro… aunque no a todos.

Y el amor fue la fuerza movilizadora que los impulsó a luchar hasta las últimas consecuencias y empezar de cero, lejos... pero juntos.

Siempre extrañando su Varna amada, su Jardín del mar, su Mar Egeo… pero siempre agradeciendo el seguir unidos, vivos.

Los ojos de un niño nos llevan desde la tristeza más profunda, hasta la alegría inconmensurable. Del miedo más atroz a la esperanza de renacer. De vivir en la oscuridad, a volver a ver el brillo del sol.

La historia de Alberto, el padre de la escritora, narrada con una prosa majestuosa, una cadencia perfecta y una intensidad maravillosa.

Y el crecimiento de Sophie como escritora, es impresionante. De sus “Lunas de Estambul”, libro que amo y he recomendado y regalado varias veces, a éste, se nota un progreso enorme en su narrativa.
¡Hermoso libro, hermoso!

¡Un libro que recomiendo totalmente!



miércoles, 18 de marzo de 2020

"Un cuento perfecto"... o no.


"Solo éramos dos casi desconocidos muy cómplices. Solo éramos dos amigos recientes, torpes y enganchados a la sensación de sentirse comprendidos. ¿No te ha pasado nunca? De pronto conoces a alguien y lo quieres en todos tus planes y parece increíble haber podido divertirte sin él/ella. Eso nos pasaba. Solo éramos un montón de esperanza."

Hay ocasiones que se tiene todo. Una casa como un castillo…hermoso. Dinero, un trabajo envidiable, viajes cuando se deseé, inteligencia, habilidad, belleza, poder… y al príncipe perfecto. El problema es cuando de golpe descubres que no quieres ser princesa.

Cuando una situación caótica acontece en la vida de Margot, ésta decide hacer un alto en el camino, detiene el cauce voraginoso que había estado manejando y que ella deducía que la llenaba y hacía feliz, pero que en realidad era la inercia adquirida a través de los años para creer que se sentía bien con los demás, y que era lo correcto ante sus ojos. Y es ahí donde conoce a David, un chico de 27 años, -5 menos que ella-, que conjunta tres trabajos para poder “sobrevivir”, sin una casa propia, viviendo en la casa de un amigo y habiendo terminado con una relación que él creía sería la definitiva.

Dos mundos opuestos. Dos seres diferentes. Dos miradas tristes que se reconocen en la tempestad de las soledades que los embargaba. Dos almas solitarias que necesitaban el abrazo que reconfortara sus cuerpos y almas, y los animara a aceptarse, a amarse, a verse a sí mismos como el otro los miraba.

Deciden después de unos días de reconocimiento, emprender el viaje de sus vidas, ese que los llevará a vivir intensidades que jamás habían experimentado. Dejando de lado y de a poco, las caretas, las corazas, los miedos, sus prejuicios.
Esa necesidad absurda de ser lo que los otros desean. El aparentar lo que se debe, y no lo que se quiere. Ser, finalmente, lo que se anhela, lo que se añora, con la confianza plena en uno mismo y aunque a los demás no les agrade.
Experimentando la libertad de ser y hacer, de sentir y crear, de elegir, de soñar, y de reír, de reír intensamente por el simple hecho de existir.

Dos vidas, dos almas, dos seres, dos miradas que finalmente refulgen al reconocerse en los ojos del otro.
Dos vidas que se encuentran a pesar de lo diferente de sus mundos.

Y eso es lo que representa este libro: Un viaje, una aventura, una caída sin fondo ni amortiguación, un desajuste a tus creencias más arraigadas, un temblor en la búsqueda diaria del perfeccionismo buscado. Un quitarse las máscaras ante lo que muchas veces buscamos aparentar en el diario vivir.

Una historia que cimbra, que mueve y conmueve, entre las risas, el llanto y la erupción interna que vas experimentando al leer cada línea, cada página, cada capítulo. Y te atrapa, de una manera absorbente. Y te roba la coherencia y la madurez, y por momentos desearías regresar unos años en el tiempo para haber arriesgado más, o reído más, o soñado más.

Con esa sensación maravillosa que yo llamo “Efecto @BetaCoqueta” que es la capacidad increíble que tiene Elisabet de hacernos reír a carcajada batiente en una página, y es doblar a la siguiente y tenernos llorando a lágrima viva, con la creencia absoluta que se nos va a detener el corazón en algún momento.

Y es que enamoran, sí, Margot y David enamoran con su forma de ser, con sus decisiones, acertadas o erróneas, con sus sonrisas, sus bromas, sus miedos, sus indecisiones. Y enamoran Patricia y Candela, esas hermanas de Margarita, que siempre están, que opinan, que señalan, que incluso llegan a criticar, pero que siempre comprenden y están, y apoyan, y aman.

Una historia extensa que se lee en un abrir y cerrar de ojos. Que no dejará a nadie inmune. Que tocará fibras internas, y traerá rememoraciones. Y sí, creo que todos o al menos más de uno, llorará, y sentirá un hueco en el estómago, y por momentos cerrará el libro para tomar aire y no sentir que se asfixia o que una llama interna lo quema.

Y… quisiera poder contar tanto más, o no… pero internamente le hice la promesa a Elisabet de callar, y dejar que cada uno lea y experimente, y viva, ría, sufra y llore. Cada uno merece la oportunidad de descubrir esta historia con sus ojos, sus miradas, sus sentidos, su corazón y su alma.

Para finalizar sólo diré que amo a Beta, que la admiro profundamente, y que siempre agradeceré que hace ya 6 años, Valeria cayera en mis manos. Y que todos sus libros, unos más y otros menos, pero todos, han dejado una huella en mi vida. 
Por eso, y por todo lo que falte… ¡Gracias Elisabet! ♥



martes, 3 de marzo de 2020

"Las chicas desaparecidas de París"... el enigma de la sección F de la SOE.


"Aquellas mujeres tendrían que haber sido tratadas como prisioneras. Pero fueron masacradas. Aunque con el programa Nacht und Nebel, los alemanes no querían que nadie supiera qué había sido de las chicas".

Transcurría un día común en Nueva York, en 1946, cuando a Grace Healey se le hace tarde para ir a su trabajo y por tal motivo tiene que pasar por Grand Central, lugar que evita por traerle malos recuerdos, nunca imagina que ahí encontrará una maleta con fotografías dentro, envueltas por una tira de encaje. Fotografías de mujeres, de 12 específicamente. Y es a partir de esa fracción de tiempo, que su vida da un giro de 180°.


Londres, 1943.

Al haber capturado a 2 nuevos agentes de la SOE (El Ejecutivo de Operaciones Especiales, organización secreta creada por Winston Churchill con la misión principal de sabotear y provocar la subversión detrás de las líneas enemigas), los Directivos se preguntan si estarán cometiendo errores o esos agentes encubiertos están mal preparados. Al hacer partícipe de sus dudas a Eleanor Trigg, secretaría de la SOE, ella les comenta con seguridad que el problema es que son hombres, ya que la gran mayoría de ellos, en las ciudades y pueblos franceses, los han llamado al frente. Por eso los agentes “encubiertos” eran detectados y no pasaban desapercibidos. Y propone enviar a mujeres. Sí, mujeres que realizarían el mismo trabajo que ellos: Transportar mensajes, transmitir por radio, armar a los partisanos, volar puentes, etc. Y aunque con dudas y no buenos ojos de muchos de ellos, es que eligen a Eleanor para liderar el misterioso grupo, La Sección F, de agentes femeninas en Londres.

Trigg reclutará a aquellas chicas que creerá son las indicadas, y se les hará un entrenamiento duro y exhaustivo para que estén preparadas a lo que haya de venir.

Iremos así navegando al pasado, con las voces de Eleanor y Marie (una de las agentes elegidas), con la Segunda Guerra encima de nosotros, y después nos veremos envueltos en elucubraciones, investigaciones, y supuestos que Grace en 1946, empieza a realizar gracias a las fotografías encontradas. Esas mujeres, empiezan a ser para ella, parte vital de su aquí y ahora.

Llegará un momento que el pasado y el presente confluyan, dándonos así teorías que se han manejado acerca de los que realmente pasó con la Sección F de mujeres, que fueron desplegadas por la Europa ocupada y se ganaron la admiración de sus colegas masculinos por la grandísima labor realizada.

Un libro de ficción histórica basada en hechos reales. Inspirada en la vida de Vera Atkins quien lideró ese grupo de agentes secretas femeninas.

Pam Jenoff, su autora, gusta de escribir historias especialmente de mujeres comunes, normales, que ante eventos de carácter mundial, se ven puestas a prueba, sacando sus personalidades combatientes y valientes.

Con personajes entrañables como Marie Roux, Josie, la misma Eleanor y hasta Grace, así como Julián y su primo Will.

Tremenda admiración por todas ellas que al ser reclutadas para prepararse y trabajar por su país y contra el enemigo, dejaron todo, por sembrar su granito y dejar su legado a través de los años.

Sumamente interesante, ágil, bien escrito... atrapante. Y te deja con las ganas de querer saber más y más.
¡Muy recomendable!


jueves, 23 de enero de 2020

"Lo mucho que te amé"... una declaración eterna.


"Pero además de esa vida soy este secreto. Y en el centro de este secreto soy libre de ser la mujer que quiero ser, o que me sale ser. Y si el precio de serlo es que jamás nadie lo sepa, que sea. Que sea ese el precio".

"Lo mucho que te amé" cuenta la historia de Ofelia y de sus hermanas: Rosa, Mabel y Delfina Fernández Mollé, en una Argentina de los años 50'as y 60'as.

Una chica normal, con una vida común y una familia convencional, con sus diferencias políticas muy marcadas, cada uno defendiendo sus creencias y sentimientos, incluyendo a las mujeres que empezaban a tener voz propia y a ser escuchadas con sus criterios y formas de pensar. Ofelia estudia, quiere trabajar y formar una familia... pero saliéndose de los roles establecidos para la mujer en esa época. No desea laborar en la empresa familiar, combinará trabajo con hogar, y no, no evadirá las complejidades del amor.

Un día...
Una charla...
Unas palabras...
Y todo se trastoca para Ofelia de ahí en adelante.
Su vida no volverá a ser la misma.
Habrá dudas, remordimientos, culpas, miedos, arrepentimientos... pero también existirá la necesidad ferviente de ese ingrediente sin el cual ya no cree poder vivir.
Y sí, vivirá al límite de todo.
Existirá al límite de la nada.
Se expondrá, pero para ella todo habrá valido la pena.

El rol de la mujer, la situación política que se vivía en Argentina en aquellos años, las costumbres tan arraigadas, los mandatos familiares, el sentido castrante de lo moral. Los parámetros establecidos para saber qué hacer y cómo ser, el desarrollo de las mujeres, todo eso se plasma de una manera maravillosa en esta historia.

Es adictiva.
No se puede salir inmune de ella.
No se podrá juzgar, porque se evitará el juicio, y nos aferraremos a la comprensión y aceptación de los hechos.
Podremos estar de acuerdo o no, pero evitaremos la crítica ante la evidencia total del sentimiento que se respira y se vive a flor de piel.
Tocará fibras íntimas, y al igual que Ofelia viviremos esa disyuntiva entre lo que se debe hacer y lo que se quiere. Ese anhelar y temer, ese desear claudicar pero necesitarlo para vivir.

¡Qué historia! ¡Qué historia más hermosa y sentida! Tan real, tan palpable, tan de ayer como de hoy. Tan íntima, tan cercana, tan verdadera.
¡La amé de principio a fin!
Por su sencillez, su realidad ante lo experimentado, y su arrojo por vivir la vida con las decisiones tomadas, Ofelia se convierte en una de mis protagonistas preferidas.

Es increíble como un hombre como el autor, Eduardo Sacheri, haya podido expresar de manera tan real y tan clara el sentir, ser y hacer de una mujer en la década de los cincuenta. Sin exageraciones, de manera tan certera, tan vibrante, tan sencilla y a la vez compleja, tan real, tan dichosa como desgarradora.

Sin duda alguna una de mis tres lecturas favoritas del 2019.
La historia de Ofelia, de verdad se queda grabada en mi corazón.
Y ese final, será difícil de superar.
¡Lo recomiendo sí o sí!










viernes, 17 de enero de 2020

"Un refugio en Katmandú"...un viaje literario maravilloso.

"Y necesitó apenas unos segundos para comprobar que tenía razón. Era mágico pasear por aquella plaza medieval a una hora tan temprana, cuando el día se desperezaba despacio, las calles despertaban y las mujeres comenzaban a vestirlas con los colores de los saris y de sus puestos de frutas y verduras frescas, y los hombres con los de artesanías y utensilios de latón, máscaras y demás objetos sorprendentes. Reparó en que era entonces cuando brotaba aquel aroma fuerte y a la vez dulce de la ruidosa Katmandú , cuando los fieles hacían las primeras pujas a sus dioses con flores, manjares y humo de incienso que impregnaba de misterio el aire".

Matthew es un beisbolista reconocido y exitoso en Estados Unidos. Ha abandonado su carrera deportiva de manera voluntaria para poder emprender una aventura peligrosa en el místico Nepal. Un lugar lleno de tradiciones, templos y una magia especial que se respira, pero que a él no le gusta ni le importa.

Por azares del destino llegará al pequeño hospital donde trabaja Claudia, quien es la doctora del lugar, y es ahí donde se conocen. Él, golpeado y con una fuerte lesión en su rodilla, que será la causante de que deba pasar varios días internado, para reposar y fortalecerla por medio de rehabilitación.

Y es en este tiempo de descanso y terapia que la verdadera historia de desarrolla.
Existe una bruma misteriosa que cubre la vida de Matthew. Sabe que por más que lo desee, no puede contar nada para no poner en peligro a las personas que tanto lo han ayudado y acogido sin preguntas, con la mejor voluntad, y sobre todo, confiando plenamente en él a pesar de las dudas. Su carácter y magnetismo lo ayudan a que todos lo quieran, lo sigan y lo respeten. De a poco irá despojándose de su coraza y mostrando la verdadera persona que es. Irá evolucionando al ritmo en que se desarrolla la trama y se vaya acercando al objetivo que tiene en la mira. 
La doctora, una médica española trabajadora, sencilla, sonriente, amable, buena, entregada, que abre su corazón sin reservas ni límites para con todos, aunque entienda que no se le corresponde de la misma manera en algunos casos.

Claudia y Matthew son las figuras principales, los más importantes y con tanta luz propia que sobresalen en la historia. Aunque la calidad de los secundarios, Ruth, el doctor Gordon, así como Aiswarhya, Rajiv o Bhim, es tan importante y valiosa, que ayuda a destacar el brillo de ellos dos aún más, si es que fuera posible. 

Pero hay otro personaje que refulge con luz propia de principio a fin de la historia, y éste es Katmandú, la maravillosa capital de Nepal, por la cual caminaremos descubriendo los olores, colores, sabores que tiene para ofrecernos. Con la naturaleza expandiendo su belleza a la máxima expresión. Con el frío que hiela, la lluvia que moja hasta los huesos y el calor que nos hace transpirar. Con los sentimientos exacerbados, con los corazones más dispuestos, con las almas a flor de piel y desnudando sus más internas emociones. Un país tan lleno de tradiciones y belleza y con una riqueza cultural impresionante, que contrasta con la pobreza que la rodea. 

Esta historia la podría catalogar como narrativa contemporánea, ya que aunque exista una historia de amor, ésta toma un papel más secundario. Después de haber leído todas las novelas de Ángeles Ibirika, sin duda creo que ésta es la más literaria que ha escrito. Utiliza una narrativa tan cuidadosa, tan excepcionalmente descriptiva, tan real y a la vez tan mágica... que es como si realmente estuviéramos caminando por las calles de Katmandú... Y cómo narra los sentimientos que van surgiendo entre Claudia y Matthew,  esas miradas, esas sonrisas, es sencillamente, un deleite.

Todo el libro es un placer. Una historia sin fisuras... pero las últimas páginas se devoran por la inquietud y la ansiedad del momento... y el final, ¡por Dios! el final es de antología. Para releerlo una y otra vez.

Por Dios ¡qué precioso escribe esta mujer!
Ángeles querida, tienes que seguir escribiendo. Aunque sea un libro cada 2 años. De verdad, no puedes privar al mundo de esa magia tan maravillosa que posees.
Esta novela la recomiendo a ojos cerrados. La amé de principio a fin.